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Calor

Cuando el calor toma el control: mis dos experiencias cercanas a un accidente y la ciencia de la fatiga

La lectura rápida

El calor me ha brindado algunas de las lecciones más duras en las carreras: el desvanecimiento gradual en Pekín 2008 mientras lideraba el triatlón olímpico (para terminar 12.º), y el desmayo repentino en Londres 2010 por golpe de calor por esfuerzo (>41 °C de temperatura central) a 500 m de la meta. No fueron fallos de condición física ni de motivación, sino paradas por sobrecarga térmica. El cuerpo pierde calor por radiación, conducción, convección y evaporación (la más importante, que elimina ~2,4 MJ/litro), pero la alta humedad bloquea la evaporación, atrapando el calor. Los modelos tradicionales de fatiga, periférico (límites musculares), regulador central (protección cerebral) y psicobiológico (esfuerzo vs. motivación), no explican completamente la anulación instantánea del calor extremo. Cuando la temperatura central supera los umbrales críticos, la protección de emergencia obliga a detenerse, sin posibilidad de negociación.

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El calor me ha enseñado algunas de las lecciones más difíciles en las carreras.

Primero, Pekín 2008. Había pasado meses preparándome para una carrera en un clima caluroso, entrenando en ambientes cálidos y, en ese momento, incluso estudiaba fisiología ambiental: probaba chalecos refrigerantes, granizados y sesiones en cámaras térmicas. Me sentía preparado para el triatlón olímpico y estaba emocionado por cumplir mi sueño de competir en los Juegos Olímpicos. A falta de solo 3 km para la carrera a pie, iba en cabeza.

Entonces sucedió.

Piernas pesadas como plomo. Visión borrosa. Sin fuerzas. Llegué a la meta tambaleándome, en el puesto 12; consciente, pero devastado. No podía hacer nada más que desvanecerme gradualmente a medida que el calor me hacía perder el control.

Dos años después, Londres: mi carrera de la Serie Mundial en casa. Hacía calor y humedad, pero no extremos. Había muchísima gente. Nunca había perdido una carrera de la Serie Mundial, y los Juegos Olímpicos estaban a solo dos años. La presión era enorme.

A mitad de la carrera, estaba sufriendo, pero me pegué a la espalda de mi rival, Javier Gómez. Ignoré todas las señales de alerta: el dolor, la respiración agitada, el ardor en las piernas, el esfuerzo creciente, incluso la extraña sensación de frescor y hormigueo en la piel. A 500 metros de la meta, solo estábamos nosotros dos. El plan era sencillo: mantenerme a su lado y luego esprintar.

Entonces todo se puso negro.

Desperté en el hospital. Bolsas de hielo. Vías intravenosas. Médicos. Mi temperatura corporal había superado los 41 °C. El diagnóstico: golpe de calor por esfuerzo. Nueve atletas me adelantaron en los últimos metros. No recuerdo nada de eso.

No se trató de fallos físicos ni de motivación. Fueron colapsos fisiológicos por exceso de calor. En Pekín fue gradual. En Londres, casi instantáneo. Ambos casos cambiaron para siempre mi comprensión de la fatiga en los deportes de resistencia.

Cómo pierde calor tu cuerpo y por qué la sudoración es fundamental

Durante el ejercicio, el cuerpo disipa el calor a través de cuatro mecanismos:

  • Radiación: El calor se irradia hacia el aire más frío, pero resulta poco eficaz cuando la temperatura ambiente supera la temperatura de la piel (~35 °C).
  • Conducción: Transferencia de calor a objetos más fríos; mínima durante la carrera o el ciclismo.
  • Convección: El movimiento del aire disipa el calor; este efecto es limitado en condiciones de calma o calor intenso.
  • Evaporación: El sudor se vaporiza, eliminando aproximadamente 2,4 MJ de calor por litro, lo que representa hasta el 80-90% de la pérdida de calor durante el ejercicio en ambientes cálidos (Sawka et al., 2011).

La evaporación es el mecanismo dominante por ser el más eficiente. Sin embargo, depende de la humedad. Cuando la humedad es alta y el sudor gotea en lugar de evaporarse, la eficacia de la refrigeración disminuye drásticamente. Esta sudoración ineficaz provoca una rápida acumulación de calor, acelerando la fatiga y elevando la temperatura corporal central.

Acumulación de calor y los límites de la teoría de la fatiga

Todo ejercicio produce calor. Solo entre el 20 % y el 25 % del gasto energético se convierte en trabajo mecánico; el 75 % al 80 % restante se libera en forma de calor. Cuando la producción de calor supera la pérdida de calor, la temperatura corporal central aumenta.

En atletas entrenados, se pueden alcanzar temperaturas corporales centrales de 39 a 40 °C en 45 a 60 minutos de ejercicio intenso en el calor, incluso cuando la hidratación es adecuada (Nybo et al., 2014).

Cuando la temperatura central alcanza aproximadamente 38,5–39,5 °C:

  • La potencia de salida y la fuerza máxima disminuyen sustancialmente, a menudo en el rango de ~10–15% por °C en condiciones de alta intensidad (Nybo y Nielsen, 2001).
  • La utilización del glucógeno muscular se acelera (Febbraio, 2001).
  • El flujo sanguíneo se desvía cada vez más hacia la piel, lo que aumenta la tensión cardiovascular y la frecuencia cardíaca, al tiempo que limita el suministro de oxígeno a los músculos (González-Alonso et al., 2008).
  • El esfuerzo percibido aumenta drásticamente (Nybo, 2008).

Por encima de este rango, el rendimiento disminuye rápidamente. En algunos casos, como en Londres, el sistema falla por completo.

¿Por qué sucede esto? Varios modelos de fatiga predominantes ofrecen explicaciones parciales, pero no creo que ninguno de ellos capture completamente lo que ocurre bajo una tensión térmica extrema.

Fatiga periférica (modelo clásico)

La visión tradicional de la fatiga se centra en el músculo: agotamiento del glucógeno, acumulación de metabolitos y alteración del acoplamiento excitación-contracción. Este modelo explica el declive gradual del rendimiento, pero no la pérdida repentina de la conciencia. En Londres, el fallo fue abrupto, no el resultado de una limitación periférica progresiva.

Modelo de Gobernador Central

El modelo del gobernador central propone que el cerebro regula subconscientemente la actividad motora para prevenir fallas fisiológicas catastróficas reduciendo el esfuerzo antes de que la homeostasis se vea amenazada (Noakes, 2012).

El calor se reconoce como un factor de estrés regulado. Sin embargo, el golpe de calor por esfuerzo revela una limitación clave: la regulación no siempre se produce a tiempo. En lugar de una reducción gradual del gasto energético, el control puede perderse por completo una vez que la temperatura corporal central supera un umbral crítico. Esto sugiere que, más allá de cierta carga térmica, la regulación anticipatoria cede ante una parada de emergencia.

Modelo psicobiológico

El modelo psicobiológico concibe la fatiga como un proceso de toma de decisiones regido por el esfuerzo percibido en relación con la motivación (Marcora et al., 2009). El ejercicio continúa mientras el esfuerzo percibido siga siendo tolerable.

En Londres, mi motivación estaba al máximo. Una carrera en casa, una posible victoria en el circuito olímpico. Sin embargo, mi rendimiento no solo decayó; perdí la consciencia. Esto pone de manifiesto un límite infranqueable: la percepción y la motivación no pueden superar el fallo fisiológico cuando el estrés térmico se vuelve extremo.

Sobrecarga térmica: un límite innegociable

La hipertermia extrema es una condición en la que la fatiga ya no se regula mediante el ritmo, la percepción o la motivación. Cuando la refrigeración por evaporación no puede compensar la producción de calor y la temperatura corporal central supera los 40-41 °C, el cuerpo activa una respuesta protectora de emergencia.

En este punto:

  • La función cerebral se ve afectada
  • El control motor se deteriora
  • La conciencia puede perderse

Esto no es fatiga en el sentido convencional. Es una interrupción forzada. No hay forma de anularla.

Por lo tanto, el calor no es solo otro factor que contribuye a la fatiga. A niveles suficientemente altos, se convierte en una limitación fisiológica importante que queda fuera de los modelos tradicionales de fatiga.

El panorama general

El calor acelera la fatiga, pero el calor extremo provoca el colapso del organismo.

Desde esas carreras, he cambiado radicalmente mi enfoque de preparación, ritmo y estrategias de enfriamiento. En la próxima publicación, explicaré la ciencia de la aclimatación al calor: cómo se adapta el cuerpo y cómo se pueden entrenar esas adaptaciones de forma deliberada.

Referencias

Sawka MN, et al. (2011). Respuestas fisiológicas al ejercicio y la reposición de líquidos. Comprehensive Physiology.https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/cphy.c100082

Nybo L, et al. (2014). Rendimiento en condiciones de calor: factores fisiológicos importantes para la fatiga inducida por hipertermia. Comprehensive Physiology. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/cphy.c130015

Nybo L y Nielsen B. (2001). Hipertermia y fatiga central durante el ejercicio prolongado en humanos. Journal of Applied Physiology. https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/jappl.2001.91.3.1055

Nybo L. (2008). Hipertermia y fatiga. Journal of Applied Physiology.https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/japplphysiol.00910.2007

Febbraio MA. (2001). Alteraciones en el metabolismo energético durante el ejercicio y el estrés por calor. Medicina deportiva.https://link.springer.com/article/10.2165/00007256-200131010-00003

González-Alonso J, et al. (2008). La reducción del flujo sanguíneo sistémico y muscular esquelético, así como del suministro de oxígeno, limita la capacidad aeróbica máxima en humanos. Journal of Physiology.https://physoc.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1113/jphysiol.2007.142158

Noakes TD. (2012). La fatiga es una emoción de origen cerebral que regula el comportamiento durante el ejercicio para garantizar la protección de la homeostasis de todo el organismo. Frontiers in Physiology. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fphys.2012.00082/full

Marcora SM, et al. (2009). La fatiga mental perjudica el rendimiento físico en humanos. Journal of Applied Physiology.https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/japplphysiol.91324.2008

Acerca del autor

Alistair Brownlee es dos veces medallista de oro olímpico, campeón de Ironman y cofundador de Truefuels. Su motivación reside en la creencia en el entrenamiento basado en la ciencia, una estructura clara y la eliminación de obstáculos para el rendimiento.

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